Facultad de Ciencias Sociales 
Departamento de Sociología y Antropología 
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

Elegir entre la economía y la vida

La elección a la que nos fuerza esa disyuntiva es la que nos permite mostrar la trampa que hay entre esas dos alternativas. Es el dilema que ocupa el debate actual y nos permite ahora descubrir lo que se oculta: esta economía no necesariamente tiene que ver con proteger la vida, sino que, como sabemos, es una economía que también mata.   

Veamos la trampa. El término “economía” ha sido muy eficaz en neutralizar o disolver las formas históricas que han acompañado la manera en que los humanos han organizado las relaciones sociales para la producción de las riquezas y los intercambios. La forma económica capitalista global actual ha permitido que un concepto abstracto de economía se haya impuesto en el sentido común y en el lenguaje cotidiano. La trampa es evidente: se disuelven las particularidades históricas de cómo esto que llamamos economía ha organizado la vida social. En este caso, las del capitalismo neoliberal, que desde la década de los setenta ha impuesto su modalidad financiera, para que esta se sostenga vía la deuda, en beneficio de los acreedores. A la misma vez, la vida se precariza y se abandona. El sistema de salud existente es una de las manifestaciones de este abandono.

¿Qué pasa con la salud de la población? Esta situación de emergencia por el coronavirus ha puesto en jaque los sistemas de salud de los países líderes de la economía mundial, incluyendo a Estados Unidos. Ya sabemos que las medidas de recortes impuestas después de la crisis financiera del 2008 para pagar la deuda deterioraron los servicios de salud. Por eso, y por depender de la salud privada, orientada para hacer ganancias con la enfermedad por medio de las aseguradoras, como es el caso de Estados Unidos y Puerto Rico, estarán en peores condiciones.

Eso es lo que nos toca a los que estamos esperando que el Estado responda a esta amenaza con un cierto control e información. Pues bien, lo que está claro en medio del pánico que produce esta pandemia es que la vida es también privada y corre por nuestra cuenta.   

La actual amenaza que representa el COVID-19 para la vida enfrenta a una economía que no ofrece garantías en su sistema de salud. De ahí el dilema. Los discursos económicos enfatizan las pérdidas que tendrían los negocios, las industrias, los sectores y por supuesto, incluyen los ingresos llamados de subsistencia de la población consumidora, bastaría más.  

A partir de lo dicho hagamos algunas preguntas:

¿Cómo es que se ha propagado una forma del sentido común, construido desde esa visión abstracta de la economía, que plantea escoger entre la salud del pueblo y la salud de la economía?

¿Hasta cuándo vamos a seguir oyendo y legitimizando el credo generalizado de “salvar la economía”?

¿Es que cuando hablamos de economía necesitamos elegir entre ella o la vida?

No necesitamos esta trampa ni este dilema. La vida ya tiene suficientes trampas, dilemas y amenazas, incluyendo la de la economía capitalista neoliberal …que la abandona.