Facultad de Estudios Generales, Español
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

De todos los planteamientos esbozados, me gustaría detenerme en dos por considerarlos de particular importancia para mi trabajo. El primero es la discusión de la guerra en relación al desarrollo del capital estableciendo una continuidad desde la expansión colonial de 1492, lo que Marx denominó como la “acumulación originaria”, hasta nuestros días. El planteamiento de Alliez y Lazzarato comienza con una problematización de la misma noción para señalar que: “What Marx calls ‘primitive accumulation” does not take place once and for all. It is repeated…with each new assembly of an apparatus of capture in relationship with the posible figures of capitalism” (78) Este reajuste les permite concatenar desarrollos dispares como son las guerras de expansión imperial del siglo XIX con manifestaciones contemporáneas como la “guerra contra la población” en tanto tienen un denominador común: el continuo proceso de acumulación que se va desplazando desde los márgenes hacia los centros metropolitanos a partir de la globalización.

El segundo planteamiento que me interesa se relaciona con la posibilidad de problematizar los dos polos de la fórmula de Clausewitz, guerra/política, a partir de la discusión de los textos de Foucault y Deleuze y Guattari quienes, según los autores, fueron los únicos “que produjeron una ruptura radical con la concepción de la guerra y su relación constitutiva con el capitalismo”. (272) En el caso de Foucault, Alliez y Lazzarato recorren sus textos para señalar que el concepto de gubernamentalidad se impuso sobre algunas reflexiones marginales que se desprenden de varios de sus trabajos, particularmente el ensayo de 1982 titulado “The Subject and Power”, y que podrían dar cuenta de la expansión de la guerra dentro de periodos de aparente tranquilidad. Al diferenciar el poder “como forma de incidir en los comportamientos de los gobernados”, y la guerra, como “relación entre adversarios”, Foucault confronta la máxima clausewitziana para afirmar que el fin de la guerra no necesariamente supone la paz sino que configura un escenario en el cual la “guerra civil” estaría siempre latente en la posibilidad de que los gobernados se conviertan en adversarios girando la balanza hacia el conflicto. Sin embargo, para Alliez y Lazzarato, esta frágil relación entre gobernados y gobernantes no implica una secuencia sino más bien una amenaza que podría alterar la ecuación. El concepto de gubernamentalidad, por otro lado, privilegiado en la crítica, eclipsa la reflexión de Foucault sobre la guerra sin dar cuenta de la violencia que el capital ejerce sobre las poblaciones como forma de control. Para explicar dicha limitación del pensamiento foucaultiano, los autores aluden al énfasis le otorgó a Europa sin considerar las colonias europeas en Asia y África. En éstas, la violencia exilada de los centros metropolitanos constituyó una ocurrencia común que no podía ser englobada en el concepto de gubernamentalidad.

En el caso de Deleuze y Guattari, “la máquina de la guerra” resulta un concepto fundamental para entender la transformación que se ha operado en la guerra cuando la máquina se ha emancipado de su relación con el Estado y opera como instrumento del capital. Nuevamente, los autores elaboran la crítica radical que Deleuze y Guattari esbozaron al trazar la ruta de la emancipación, acelerada a partir de la Primera Guerra Mundial, y de esta manera, explicar la compleja relación entre esta, el Estado y el capital en un proceso no lineal. Pero es Deleuze, en un seminario de 1979-1980, quien llevaría a cabo este estudio para revertir la fórmula de Clausewitz y comprender la “naturaleza de la guerra y su transformación” (284-285). Para esto, según los autores, Deleuze revisitará el debate en torno a los límites del capital en la “tendency of the rate of profit to fall” a través de una extrapolación de los conceptos de metas y objetivos de la guerra. En su revisión de estos conceptos de Clausewitz, Deleuze pudo resolver la contradicción entre la tendencia del capital a producir ganancias ilimitadas y los límites endógenos que interrumpen esa acumulación. Concluye que de la misma manera que el capital es capaz de resolver esa contradicción a partir de la formula marxista de “periodical depreciation of capital and creation of new capital” (288), la guerra logra superarla al expandir su marco de acción en tiempos de aparente paz con la creación del contubernio entre la economía, la guerra y, como vimos en el periodo de entreguerras, el estado benefactor. Por lo tanto, no estamos frente a “guerra disuasiva” de Virilio, más vinculada a la proliferación de armas nucleares, sino ante una “aparente paz”. Ésta sólo indicaría la ampliación del dominio de la guerra ahora a través de tareas civiles: “Peace becomes the means by which the war machine of capital ‘takes over a maximum of civil functions’ –to such an extent that war disappears” (290). Estamos, como veremos en el libro de 2020 de Lazzarato, frente al surgimiento de la “guerra contra la población” ya anticipada por Schmitt y Arendt.

Para concluir, la revisión de las teorizaciones de Foucault y Deleuze y Guattari está dirigida a recuperar la dimensión práctica que podría tener el pensamiento del 68 en la coyuntura del surgimiento de nuevos movimientos sociales que puedan hacer frente al avance del capital financiero.

Por detenerme sólo en dos planteamientos del libro de Alliez y Lazzarato, he incluido una reseña general de Neil Miller en la cual el autor realiza una apreciación más extensiva del trabajo:

Guerra y Capital

El libro War and Capital constituye la primera entrega de una larga reflexión en torno a la relación entre la guerra y el capital, a partir de la contribución del pensamiento del 68. Ésta continuaría en El capital odia a todo el mundo de 2020 de Lazzarato. (Ver entrada en el Observatorio). En esta primera entrega, los escritores pasan revista sobre una serie de autores que han trabajado la relación para problematizar la famosa cláusula de Clausewitz: “ la guerra es la consecución de la política por otros medios” En este caso, la reformulación propuesta por Alliez y Lazzarato señala que la “economía es la continuación de la guerra por otros medios” y logran concatenar en su análisis el cambio de paradigma que se da luego de la Guerra Fría con la transformación del capital industrial al financiero. (Ver otros trabajos en el Observatorio sobre Lazzarato en los cuales se estudia este mismo planteamiento. Título del libro de Lazzarato Entrialgo / Muñiz)