Se ha registrado una tendencia en Puerto Rico de equiparar justicia y cárcel. Esto es, el entendido de que si la persona va a la cárcel se ha hecho justicia. Este imaginario y esta subjetivación generalizada contrasta con tendencias globales/internacionales dirigidas a la búsqueda de alternativas al encarcelamiento desde el reconocimiento de que la cárcel, tal y como la hemos conocido, ha producido más problemas que los que ha podido solucionar. En este sentido, la medida (propuesta en Puerto Rico) de liberar a los confinados mayores de 60 años ( que cumplan con ciertos criterios establecidos) podría leerse como una propuesta cónsona con estas tendencias globales (tramitadas desde los significantes abolicionismo, justicia restaurativa, terapéutica, etc). Esto podría ser el caso si no fuese porque, a mi modo de ver, este tipo de medidas se producen al interior de una racional ecónomica (se representan como un “ahorro para el gobierno”). Lo anterior es un buen ejemplo del planteamiento de Michel Foucault en torno a cómo una misma frase discursiva puede estar ubicada en estrategias políticas diferentes.


A otro nivel, queda la interrogante del por qué de la persistencia de la cárcel en un contexto (la sociedad de control) en el que, para Guilles Deleuze, el trayecto de las relaciones entre sujeto y tecnología han viabilizado la posibilidad de un control que no requiere del levantamiento de las paredes.

LA PROBLEMÁTICA CARCELARIA

Departamento de Sociología y Antropología

Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

Aportación de la Dra. Madeline Román

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