Miedo líquido: La sociedad contemporánea y sus temores

Sobre la precariedad, vulnerabilidad y el miedo líquido

Asistimos  a un tiempo en que nos sentimos amenazados. Los nuestros son tiempos de miedo, como nos dice Zygmunt Bauman.  La inseguridad y la vulnerabilidad se generaliza. Lo cual aumenta el miedo, no tanto por la amenaza real, sino por la vulnerabilidad que produce no tener certezas de seguridad. Zygmunt Bauman nos recuerda en Miedo líquido, que sentimos miedo ante las amenazas que atentan contra la integridad de la vida y de la propiedad –agresiones, asesinatos, robo, huracanes, terremotos, terrorismo, enfermedades; miedo ante las amenazas que afectan lo que nos permite tener vida, integridad corporal y propiedad, como el trabajo, la casa, la salud, educación –desempleo, expropiación, desalojos; miedo ante amenazas a los posicionamientos sociales identitarios, como la clase social, genero, etnia, entre otros, -precariedad, guerras, expulsiones-  y que crean formas de exclusión y marginación social.  Se produce miedo de todo y por todo, miedo que no alcanzamos a definir su procedencia o causa.            

Estas amenazas desatan una incertidumbre de la cual los relatos de la modernidad no dan cuenta. La incertidumbre en el trabajo, el desmantelamiento del Estado social, la deslegitimación del Estado, la penetración del mercado en todo lo social,  el consumo desenfrenado, el aumento en la individualidad, han roto los lazos sociales que ofrecían alguna seguridad y algunos vínculos que sostenían lo social. Presenciamos una desvinculación de los lazos de la comunidad, el Estado nación, el trabajo, los sindicatos, la familia. De lo sólido a lo líquido apunta Bauman. En este contexto de capitalismo salvaje, de mercados globalizados, de precarización de la vida en general, la seguridad y las identidades sociales devienen frágiles. La precarización de la vida intensifica nuestra vulnerabilidad. Aumenta el miedo como efecto de la inseguridad y de la incertidumbre. 

Las relaciones sociales con el Otro, con los Otros, se vuelven líquidas, frágiles. Se constituye, al decir de Zygmunt Bauman, una lógica perversa, que por un lado se expresa, en asumir que los males, la precarización, de unos sectores, guarda relación con otros sectores. Esto es, que los otros son la causa de la miseria y del miedo que se generaliza, de la precariedad en la que se deviene. Y por otro lado, apunta Bauman, que la marginación, la migración, la pobreza, la muerte, de unos, les recuerda a otros su propia vulnerabilidad. Es decir, les produce la angustia de reconocer la vulnerabilidad y fragilidad ante las amenazas que no pueden controlar: las de la economía y el mercado, del Estado, de fenómenos atmosféricos, las guerras. 

Es el miedo de ver en la vida de los otros, su propia vida. De pensar que la base sobre la que reposó su estructura social es móvil y líquida.  El miedo y la inseguridad producen un profundo resentimiento contra sectores que ya son víctimas de las fuerzas del mercado, de la guerra, de la pobreza, la desigualdad y la marginación. Bauman, nos provee unas pistas para analizar las reacciones de sectores sociales  ante las migraciones de los sectores que son expulsados de su contexto nacional, ya sea por guerras (Siria), por el narcotráfico (Honduras), por el trabajo (México, Puerto Rico), por hambre (Mali, Etiopía, Yemen, Senegal).  Amerita analizar las reacciones y respuestas ante el miedo que se tramitan en el resentimiento, el odio, las expulsiones, el despojo de derechos e incluso el despojo de la condición humana. Así también, habría que analizar la relación entre esta generalización del miedo e inseguridad y el respaldo de amplios sectores a gobiernos que asumen unas políticas de expulsión y de odio contra grupos humanos que ya están situados en condiciones de miseria, despojo, expulsión, y muerte. 
 

Facultad de Ciencias Sociales 

Departamento de Sociología y Antropología 

Universidad de Puerto Rico, Recintos de Bayamón y Río Piedras