Las autoras hacen una crítica de este discurso binario y formulan varias preguntas pertinentes: ¿qué quiere decir bully o víctima en un contexto escolar? ¿cómo difieren los efectos de la etiqueta bully o víctima para los niños y las niñas en el contexto de las ideas normativas de la masculinidad y feminidad que a su vez tienen significados clasistas, racializados y culturales?  Proponen el concepto de ‘crueldades normativas’ para señalar las formas en las que los comportamientos normativos de la masculinidad y feminidad producen prácticas excluyentes e injuriosas que se dan por sentadas (por ejemplo, ser un niño fuerte y violento, o una niña mala). Las autoras proponen que en lugar de entender estas prácticas bajo la rúbrica de bullying, deben examinarse los comportamientos normativos de la masculinidad y feminidad, sus transgresiones y las formas en las que éstos se intersecan con otros marcadores identitarios como clase, sexualidad o raza.

La literatura sobre el acoso y el bullying se ha intensificado y ha visibilizado una relación de poder que produce violencia y muerte.  No obstante, Ringrose y Renold señalan que en estos estudios frecuentemente se parte de una visión binaria de víctimas y victimarios donde se patologiza al “bully”. Se conceptualiza la conducta del bully como una forma extrema de violencia y hostigamiento lo cual le quita atención a la centralidad de las prácticas violentas constitutivas de la masculinidad y la feminidad que se aceptan y se normalizan tanto por las autoridades como por los niños y las niñas.  Por otro lado, la visión binaria construye una visión esencialista de las niñas como víctimas y los niños como agresores y las respuestas a la agresión como pasividad en el caso de las niñas y de contra agresión en el caso de los niños.  

Aportación de la Dra. Elizabeth Crespo Kebler

Departamento de Ciencias Sociales

Universidad de Puerto Rico, Recinto de Bayamón

Normative cruelties and gender deviants: the performative effects of bully discourses for girls and boys in school

Jessica Ringrose y Emma Renold 

British Educational Research Journal, vol. 36, 4 (2010): 573-596.