El artículo The Problem With a Fight Against Toxic Masculinity de Michael Salter nos convoca a una reflexión sobre la solvencia explicativa del concepto de masculinidad tóxica en su vinculación con el problema de la violencia en general y de la violencia de género en particular. A su modo de ver, éste concepto se ha convertido en un concepto maestro a la hora de dar cuenta de la violencia por parte de los hombres y del sexismo. Desde las coordenadas del pensamiento simple y causalista, lo tóxico es representado como constitutivo de la masculinidad y como causa del problema de la violencia de género. Lo anterior ha llevado a intentar distinguir entre masculinidad ‘tóxica” y masculinidad “saludable” y a asumir la masculinidad dentro de un imaginario de identidades sólidas e inmutables en el tiempo. A su vez, este imaginario de corte esencialista ha abierto la puerta para todo tipo de reapropiaciones discursivas cuyo efecto es una
perpetuación de las luchas de género tradicionalmente concebidas. Por ejemplo, Salter discute como la industria del alcohol aprovecha el concepto para negar la relación entre el consumo de alcohol y la violencia desplazando la “culpa” a la masculinidad y la cultura de la bebida. Si bien, para Salter, el problema de la violencia y el sexismo es asunto urgente de atender, al asumir la masculinidad tóxica como un concepto maestro nos corremos el riesgo de perder de vista el complejo conjunto de relaciones vinculadas a la violencia que pretendemos controlar.

Sobre la solvencia explicativa del concepto toxic masculinity y la cuestión de la violencia

Facultad de Ciencias Sociales

Departamento de Sociología y Antropología