La distinción que estableció Hannah Arendt entre “qué” y “quien” somos en su libro La condición humana (1958), le sirve a Mason para calibrar el poder que tiene la violencia para herir a sus víctimas. Argumenta que la violencia homofóbica puede forjar nuestro sentido de qué somos, es decir las categorías o cajones restrictivos y los contornos de las categorías identitarias, pero la subordinación de esas sujeciones no es totalizante, intemporal ni universal. Existen los muchos otros nombres que usamos para nombrarnos que minan y contradicen esa subordinación.  Esto es el “quién” somos. Esta categoría de “quiénes” somos no es el ser o la esencia que propone el humanismo liberal, pues Arendt argumentó que nos hacemos sujetos humanos a través de lo que hacemos y no simplemente porque somos. Mason abraza la noción del sujeto de Arendt que es siempre un sujeto-en-proceso. Propone que “quién” y “qué” somos no funcionan separadamente ni son los polos opuestos el uno del otro, sino que interactúan y se condicionan mutuamente.  Quedan pendientes cuáles serían las implicaciones de este análisis para resarcir a las víctimas fuera de los esquemas del castigo carcelario y la venganza. La autora propone una agenda en curso en torno a la justicia restaurativa y otras opciones para reparar el tejido social.  

El libro de Gail Mason (Routledge, 2002) presenta preguntas importantes sobre la violencia, el poder y los debates en torno a la experiencia, la subjetividad, el post estructuralismo y las teorías feministas conocidas como standpoint theories. Este debate es pertinente para los movimientos sociales en contra de la homofobia, el sexismo y el racismo así como la discusión en torno a los llamados crímenes de odio.  


Para Mason la limitación principal de la investigación feminista basada en narrativas de violencia de género, es la presunción de que las experiencias de las mujeres deben constituir el punto de partida para el conocimiento sobre la violencia, premisa compartida por algunas teorías del “standpoint”. Estas asumen la experiencia de las víctimas como formas de conocimiento evidentes, sin considerar las formas en que estas narrativas se han constituido a través de una variedad de discursos tanto dominantes como contestatarios.

Reacciones al libro registradas  en la revista Hypatia: 

Comienza con un ensayo por la autora del libro que resume los debates que provoca su escrito, “The Book at a Glance, Hypatia, Vol. 21, No. 2 (Spring, 2006), pp. 174-177. http://www.jstor.org/stable/3810997


Nancy C.M. Hartsock reacciona a las críticas que hace Mason sobre las teorías feministas conocidas como standpoint theories en su ensayo titulado “Experience, Embodiment, and Epistemologies,” Hypatia, Vol. 21, No. 2 (Spring, 2006), pp. 178-183, http://www.jstor.org/stable/3810998.


Karen Houle reacciona desde el post estructuralismo en su ensayo “The Manifolds of Violences,” Hypatia, Vol. 21, No. 2 (Spring, 2006), pp. 184-195, http://www.jstor.org/stable/3810999.


La respuesta de Gail Mason a los ensayos de Hartsock y Houle se presentan en “Fear and Hope: Author's Response,” Hypatia, Vol. 21, No. 2 (Spring, 2006), pp. 196-206, http://www.jstor.org/stable/3811000.


Otro ensayo sobre el libro:

Santa Roza Saggese, Gustavo. Reseña de "The Spectacle of violence: homophobia, gender and knowledge" de Mason, Gail, Sexualidad, Salud y Sociedad - Revista Latinoamericana, núm. 1, 2009, pp. 202-209, http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=293322961010





Por otro lado, Mason cuestiona las explicaciones para la violencia que surgen de los análisis post estructuralistas donde la violencia representa los puntos débiles en las relaciones de poder. Si esta fuera la explicación, nos dice, la violencia de género no produciría los graves daños que se manifiestan en sus víctimas. Sostiene que la violencia funciona como componente fundamental de los regímenes de diferencia y otredad a la vez que emerge del derrumbamiento de esos regímenes. Si no existieran fisuras y roturas en esas relaciones de poder, no sería necesaria la violencia; todo estaría en su legitimo lugar.

Como alternativa a los modelos de identidad estructuralistas y universalistas del feminismo, propone la noción de la interseccionalidad para reconocer la relación entre la violencia y la diferencia de modo tal que las identidades de género, sexualidad y raza son mutuamente constitutivos. Significa que la violencia homofóbica, por ejemplo, se produce a través de las especificidades del género y la raza, o que las víctimas de la violencia de género la experimentan a través de la raza y la sexualidad.  



Aportación de la Dra. Elizabeth Crespo Kebler

Departamento de Ciencias Sociales

Universidad de Puerto Rico, Recinto de Bayamón

The Spectacle of Violence: Homophobia, Gender and Knowledge.

 GAIL MASON